sábado, 27 de agosto de 2022

Asamblea cocalera: ¿qué tan viable es la propuesta del presidente Gustavo Petro?

El Catatumbo, región con varias hectáreas de coca, será la sede de la primera asamblea cocalera.

En su visita a El Tarra, el presidente Gustavo Petro lanzó la idea de instalar en el Catatumbo la primera asamblea cocalera en el país, idea que va de la mano con su iniciativa de que esa región, afectada por el conflicto armado, sea capital de la paz.

De acuerdo con personas consultadas por este diario, entre ellos un campesino de la región y abogados expertos, la propuesta de realizar una asamblea es jurídicamente viable, pues no habría impedimento que frene al Gobierno para sentarse a hablar sobre un cultivo ilícito.

No obstante, dentro de las opiniones de los expertos hay varios puntos que se analizan alrededor de la asamblea de cocaleros en el Catatumbo. Por ejemplo, Juan Carlos Quintero, directivo de la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat), parte diciendo que para instalar este tipo de encuentros no hay impedimento alguno.

De hecho, según él, ese tipo de citas las han hecho toda la vida, tanto así que "todos los presidentes que han pasado en los últimos 30 años se han sentado con nosotros a dialogar".

El tema no es ajeno a Petro, quien anunció que la intención es "mostrarle a este gobierno los caminos, las políticas públicas, los senderos que nos permitan lograr que una familia campesina que hoy se dedique a la hoja de coca y a la pasta pueda sustituir esto por una actividad que le garantice más calidad de vida".

El abogado Juan Carlos Restrepo, exinspector de la DNI, también cree que el marco para que el Gobierno se siente a la mesa en una asamblea está dado, aunque advierte que lo que salga de allí puede ser peligroso.

Su tesis tiene como sustento que una asamblea se hace con el fin de negociar, asegurando que su organización debe ser fácil, "pero peligroso también porque eso termina casi que dando un estatus de gremio, o un poder de representación que independiente de que lo tengan o no, es un reconocimiento que hace que las cosas sean un poco complejas de manejar".

Es decir, el abogado considera que si bien la erradicación forzada es un fracaso, esta especie de "cohesión social" que propone el presidente podría tener como consecuencia que el Estado esté cada día más limitado en su capacidad de acción.

Por su parte, el abogado Marlon Fernando Díaz también cree que la asamblea cocalera es jurídicamente viable, pues los campesinos no son narcotraficantes, "lo que se busca es justamente alternativas para la sustitución de cultivos ilícitos, que es una problemática social y problema universal".

Otra opinión viene por parte del penalista Mauricio Pava, conjuez de la Sala Penal Corte Suprema que señala que “como política pública fundamentada en una estructura legal clara y orientada a la consolidación de la Paz, tiene todo el sentido que la cabeza del Ejecutivo tome el timón y la vocería de un programa que depende directamente de la Presidencia".

En ese orden de ideas subraya que "no hay mejor forma de involucrarse y liderar esta política que a través de la participación de la comunidad a la cual está direccionarles esta política. Este tipo de iniciativas participativas son eje de la sustitución voluntaria de cultivos y eje de una apuesta por La Paz en los territorios". 

Para Pava, el sustento legal está en el Acuerdo de Paz que otorgó al ejecutivo la facultad legislativa extraordinaria para expedir decretos con fuerza material de ley, orientadas a la implementación del Acuerdo Final. En este contexto, dice, se expidió el decreto 896 de 2017, por medio del cual se crea el Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito.

Por último, el conjuez sostiene que es viable que el presidente se reúna con los cocaleros, y que uno de los medios para lograr este objetivo, y uno de los ejes del PNIS, "es la participación de las entidades territoriales y la comunidad. La participación está en el centro de esta política pública".

La ley 30 de 1986 adoptó el Estatuto Nacional de Estupefacientes y proporciona una ruta sobre la regulación de las sustancias ilegales en Colombia.

Señala por ejemplo que la "producción, fabricación, exportación, importación,
distribución, comercio, uso y posesión de estupefacientes, lo mismo que el cultivo de plantas de las cuales estos se produzcan se limitará a los fines médicos y científicos, conforme la reglamentación que para el efecto expida el Ministerio de Salud". Y que el Consejo Nacional de Estupefacientes, en coordinación con los Ministerios de Agricultura y Salud, reglamentará el control de las áreas donde se cultiven plantas para la obtención o producción de drogas.

Igualmente señala que la posesión de semillas para el cultivo de plantas de las cuales se produzcan sustancias estupefacientes, requerirá igualmente autorización previa del Consejo Nacional de Estupefacientes, en las cantidades que él mismo determine y que esta misma entidad reglamentará los  cultivos de plantas de las cuales se produzcan sustancias estupefacientes y el consumo de estas por parte de las poblaciones indígenas, de acuerdo con los usos y prácticas derivadas de su tradición y cultura.

Pero también, el artículo 32, reza: "El que sin permiso de autoridad competente cultive, conserve o financie plantaciones de marihuana o cualquier otra planta de las que pueda producirse cocaína, morfina, heroína o cualquier otra droga que produzca dependencia, o más de un (1) kilogramo de semillas de dichas plantas, incurrirá en prisión de cuatro (4) a doce (12) años y en multa de diez (10) a cuatrocientos (400) salarios mínimos mensuales.

Si la cantidad de plantas de que trata este artículo lo (sic) excediere de veinte (20) sin sobrepasar la cantidad de cien (100), la pena será de uno (1) a tres (3) años de prisión y multa en cuantía de uno (1) a cuarenta (40) salarios mínimos mensuales".

El antecedente boliviano

La idea del presidente Gustavo Petro de llevar a cabo una asamblea cocalera en el Catatumbo tiene un antecedente en la región: Bolivia. En ese país ya se han instalado este tipo de encuentros para dialogar alrededor de temas que afectan al campesinado.

En el gobierno del expresidente Evo Morales, por ejemplo, se impulsó el diálogo con los cocaleros para que los cultivadores de hoja de coca pudieran tener voz en la toma de decisiones frente al tema.

De hecho, el jueves se convocó a una marcha y a una asamblea cocalera en Bolivia para exigir respeto a las comunidades, entre las cuales hay discordia. En este caso, el gobierno de ese país llamó al diálogo.

Tomado de: https://www.eltiempo.com/justicia/investigacion/que-tan-viable-es-hacer-la-asamblea-cocalera-en-el-catatumbo-697808 

No hay comentarios:

Publicar un comentario