Bruce Mac Master, amigo personal y presidente de la
Andi, lo ha repetido hasta el cansancio: la reforma tributaria del presidente
Petro, en caso de que sea aprobada como está escrita en este momento,
convertirá a Colombia en el país menos competitivo de la Ocde para la
inversión. Repito: el país menos competitivo, que viene siendo lo mismo que
decir que Colombia se convertirá en el país más caro de la Ocde para hacer
negocios. Mejor dicho, si esta reforma pasa, nuestro país va a ver mucha menos
inversión, crecimiento, empleo, y, por ende, mucho menos bienestar. El
presidente Petro ganó las elecciones porque le prometió a la gente que votó por
él que el país bajo su mandato iba a ser uno mucho más próspero. El problema
real acá viene siendo que, desafortunadamente, la gente que votó por Petro no
entiende cómo funciona la economía. Y pareciera ser que los funcionarios del
gobierno Petro tampoco. Pero toca insistir, porque no hay más que hacer. Por lo
tanto, les presento este cuento legendario por enésima vez, con el deseo de que
los lectores lo roten y eduquen a uno que otro comensal.
Economía de bar: supongamos que todos los días 10
individuos se reúnen a tomar cerveza en un bar, y que la cuenta del consumo
diario llega a US$100. Si estos individuos decidieran pagar la cuenta de la
misma forma como se pagan los impuestos en el hemisferio occidental, la fórmula
de pago sería la siguiente: los primero cuatro individuos no pagarían nada por
la cerveza que consumen, el quinto hombre pagaría US$1, el sexto pagaría US$3,
el séptimo pagaría US$7, el octavo pagaría US$12, el noveno pagaría US$18, y el
décimo, el más rico de todos, pagaría US$59.
Un día, el dueño del bar les dice a sus comensales:
“como ustedes son tan buenos clientes, he decidido que les voy a reducir la
cuenta de US$100 a US$80”. El grupo agradece el gesto, y decide que el ahorro
se debe distribuir en forma equitativa entre los que pagan la cuenta. Sin
embargo, el grupo cae en cuenta de que si se dividen los US$20 entre 6, se le
estaría pagando por tomar cerveza al quinto y al sexto individuo del grupo
(US$20 dividido entre 6 da US$3,33). El dueño del bar, viendo la clara
inconsistencia aritmética, aconseja lo siguiente: “¿Por qué no más bien dividen
los ahorros en la misma proporción del pago?” El pago queda entonces de la
siguiente forma: ahora los primeros cinco miembros del grupo no pagan nada (antes
eran cuatro). El sexto individuo ahora paga US$2 en vez de US$3 (implica un 33%
de ahorro), el séptimo individuo paga US$5 en vez de US$7 (28% de ahorro), el
octavo paga US$9 en vez de US$12 (25% de ahorro), el noveno paga US$14 en vez
de US$18 (22% de ahorro), y el décimo, el más rico, paga US$49 en vez de pagar
US$59 (16% de ahorro). El arreglo parece justo, pues todos los miembros del
grupo ahorraron dinero.
Sin embargo, al final de la noche, el sexto miembro
del grupo ya alicorado dice exaltado: “¡Un momentico, yo solo me ahorré US$1 en
el pago, mientras que este capitalista se ahorró US$10!” El octavo individuo
entonces dice, “¡es cierto! ¡Yo me ahorré solo US$3! ¡Los ricos siempre se
salen con la suya!” Acto seguido los nueve individuos rodean al décimo
individuo, el rico, y lo agarran a patadas. Al día siguiente solo llegaron
nueve individuos a tomar cerveza, pues el décimo, el más rico, quedó mal herido
después de la golpiza. Cuando el dueño del bar se apareció con la cuenta de
US$80, los nueve individuos se dieron cuenta de que no tenían cómo pagarla.
Tomado de: https://www.larepublica.co/analisis/alberto-j-bernal-leon-500059/por-enesima-vez-3439447
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