domingo, 23 de enero de 2022

Bajémosle la espuma: lo que el choque entre Rusia y EE. UU. significa para Colombia

Colombia y Venezuela, que se perciben como enemigos mutuos, terminaron metidos en el conflicto entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania por carambola. Resulta exagerado decir que habrá un despliegue de tropas en estos países.

Vamos a hablar con seriedad sobre Estados Unidos y Rusia. Hasta ahora Colombia no le había prestado suficiente atención a la crisis que se cocina en el este de Europa y en Asia Central por cuenta de estas dos potencias por su lejanía geográfica. Sin embargo, desde que los medios de comunicación alertaron a este lado del continente americano sobre los supuestos planes de Moscú para desplegar tropas en Cuba y Venezuela, fieles aliados de la Federación Rusa, esta delicada situación cobró más importancia. ¿Qué significan realmente estos anuncios?

Le tenemos que bajar un poco la espuma al chocolate, porque las cosas no son como se han presentado en los titulares de prensa. Hablamos con Rafael Piñeros, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Externado de Colombia y experto en la materia, para que nos ayude a desenredar esta conversación. Lo primero es entender qué está pasando del otro lado del mundo.

¿Por qué se habla de una crisis entre Rusia y Estados Unidos?

Las relaciones entre Rusia y Occidente están en su punto más bajo en décadas, y esto se reduce al conflicto que hay por el futuro de Ucrania, un pleito que lleva en la mesa más de ocho años. De un lado, el bloque conformado por Estados Unidos y la Unión Europa (UE) busca defender el legítimo derecho de Kiev para establecer relaciones con los Estados y organizaciones políticas que quiera, entre estas la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), una alianza militar conformada por Washington y la mayoría de los países de la UE.

Sin embargo, ese coqueteo entre Kiev y la OTAN no tiene satisfecho a la otra parte del conflicto: la Federación de Rusia. Moscú insiste en que el acercamiento del gobierno ucraniano con la UE y con Washington representa un peligro para su seguridad. ¿Por qué? Hay por lo menos dos frentes: Occidente tendría un mejor posicionamiento geopolítico sobre Rusia en caso de que Kiev y la OTAN firmen un acuerdo. Por otro lado, en caso de que el modelo occidental triunfe en Ucrania, en Rusia podrían aumentar las protestas para exigir libertades similares a las de su vecino, algo que no es conveniente para el Kremlin.

 

Por esa razón, Rusia ha desplegado más de 100 mil tropas en la frontera con el único objetivo de hacer retroceder las conversaciones entre Kiev, Bruselas y Washington hasta suprimirlas. Para intimidar a Occidente, el presidente ruso, Vladimir Putin, no solo ha usado sus tropas en la frontera ruso-ucraniana, sino que también ha usado las crisis en Bielorrusia y Kazajistán para de alguna manera persuadir a las potencias occidentales de abandonar su territorio de influencia. Es, grosso modo, la manera en la que podemos resumir la crisis. Con eso claro, podemos continuar.

“En la Rusia postsoviética las élites rusas han mantenido una visión del espacio de las exrepúblicas soviéticas como zona de influencia casi exclusiva. No les gusta cuando otros países tratan de construir sus propias relaciones independientemente de Rusia o sin la luz verde del Kremlin, como Ucrania, Georgia, otros”, señala Vladimir Rouvinski, profesor de la Universidad Icesi.

¿Cómo terminó entrando Colombia y Venezuela en esta ecuación?

“Los dirigentes rusos están convencidos de que, para Estados Unidos, América Latina significa para Washington lo que Europa del este para Moscú: un espacio de influencia grande en este espacio. Esa es la visión rusa”, dice Rouvinski.

En medio de la escalada de tensiones, y del lento avance de las conversaciones entre Moscú y Occidente para apaciguar el incendio, algunos medios de comunicación exageraron las palabras de un funcionario ruso sobre lo que podría ocurrir en América Latina. Al vicecanciller ruso, Sergei Ryabkov, se le preguntó si Rusia enviaría tropas a Venezuela y Cuba en caso de que la OTAN se expandiera hacia el este de Europa, es decir, si se lograba una alianza con Kiev.

Ryabkov contestó que “no podía confirmar o descartar” esa posibilidad. Ojo a esto, porque no es lo mismo decir que no puede excluir las posibilidades a sugerir que se está planteando enviar tropas. Prácticamente lo que dijo fue: lo más seguro es que quién sabe.

“La Federación Rusa también ha sido un Estado que ha sabido utilizar la retórica de manera conveniente. Como lo presentan, con el verbo ‘podría’, hablan de una condicional. Es decir: puede que sí o puede que no. Hay un elemento histórico: cuando la Unión Soviética lo quiso hacer, no dijo nada y nos enteramos luego de un significativo avance que querían instalar misiles en Cuba en 1962. Un Estado no anuncia yo ‘podría desplegar’, un Estado despliega, un Estado hace, negocia de manera secreta a muy alto nivel una serie de elementos, y luego dice ‘aquí estoy’. En el fondo eso esconde una retórica importante, y eso hay que tenerlo presente”, señala Piñeros.

Pero el profesor también nos pide considerar otro punto clave: no solo es el medio, es el interlocutor.

“Si la declaración la hace el vicecanciller y no la hace Serguéi Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, ahí de entrada vamos en que la hizo un término medio. Y es que si hay un sector que es jerárquico es la diplomacia. No es lo mismo una declaración del secretario de Estado que del vicejefe de Asuntos Occidentales. Y en este sentido no es lo mismo que la haga Ryabkov que la hiciera Lavrov”, añade Piñeros.

Pero hay algo más importante sobre la jerarquía: hay que fijarse de qué departamento provino la declaración. ” Ahora, si la declaración la hace Vladimir Putin, ahí sí téngase, porque podría tener mayor importancia. Sí, es un cargo fundamental, es un viceministro, pero no es el ministro. De entrada, hay una disminución del peso y que hay todavía espacio para, si se quiere, una escalada aún mayor. Aún no estamos en un cruce de ministros. Además, la declaración la hace alguien de diplomacia, no del Ministerio de Defensa, el cual es otro mensaje claro. Eso sirve para disminuir la amenaza. No solo por el mensaje, sino por el interlocutor”, destaca Piñeros.

Sobre Cuba, el profesor Rouvinski pide considerar que a la isla no le conviene para nada un despliegue militar ruso, pues “acabaría cualquier esperanza de poder mejorar las relaciones con Estados Unidos”.

Conclusión: es propaganda”, dice Rouvinski.

 

Tomado de: https://www.msn.com/es-co/noticias/mundo/baj%C3%A9mosle-la-espuma-lo-que-el-choque-entre-rusia-y-ee-uu-significa-para-colombia/ar-AAT30G7?ocid=msedgdhp&pc=U531

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