La concentración durante los asanas y la meditación aumentaría el grosor del cerebro y reforzaría las conexiones neuronales.
Sin duda
existe una fuerte conexión entre el cuerpo y la mente. Son aliados poderosos.
Su forma de pensar puede afectar la forma en que se siente. Y cómo se siente
puede afectar su pensamiento. La mente y el cuerpo interactúan de una manera
tan poderosa que ambos pueden afectar a la salud de una persona. Además, el
aparato digestivo está profundamente controlado por la mente (cerebro), y
depresión, el miedo y la ansiedad afectan radicalmente el funcionamiento de
dicho sistema, según Alexandra Villa-Forte médica de Cleveland Clinic.
Por eso,
cuando se trata de una práctica como el yoga, el vínculo que se establece entre
los dos es absolutamente inigualable. Esta milenaria disciplina tiene numerosos
efectos positivos a nivel mental y aporta, además, bienestar emocional.
El doctor
Singh Khalsa, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, ha
dedicado más de una década a recopilar material sobre el yoga y sus efectos en
la mente. En su libro, Your Brain on Yoga, explica lo que ocurre en el cerebro
después de una hora de práctica.
Sin
embargo, Khalsa no es el único que ha realizado investigaciones al respecto.
Durante muchos años se han realizado varios estudios para conocer qué hay
detrás del yoga y cómo afecta al cuerpo en su interior. Los resultados son
sorprendentes.
Aquí
algunas formas en las que el cerebro cambia cuando se hace yoga:
Mejora la
toma de decisiones
Numerosos
estudios demuestran que con el tiempo, la concentración durante las asanas y la
meditación aumenta el grosor del cerebro y refuerza las conexiones neuronales.
Las
últimas investigaciones también afirman que el cerebro procesa más rápido la
información y toma decisiones con más facilidad, al aumentar la cantidad de
pliegues presentes en la corteza cerebral.
El yoga y
la meditación son, por lo tanto, una forma de agilizar la actividad mental.
Aumenta
la sensación de felicidad
Según
estudios llevados a cabo en la Universidad de Boston, durante la práctica del
yoga aumentan los niveles de GABA, un neurotransmisor que afecta directamente
al sistema nervioso central y calma la actividad cerebral. Esto beneficia sobre
todo a las personas que tienen dificultad para relajarse y concentrarse.
Cuando se
hace yoga con regularidad se produce un aumento de la dopamina y la oxitocina,
lo que ayuda a relajar el cuerpo y prepararlo para gestionar mejor cualquier
situación estresante.
Los antidepresivos
y los ansiolíticos intentan conseguir estos efectos, pero con innumerables
efectos secundarios.
Adiós al
estrés
Cualquier
práctica asociada al yoga, desde un sencillo ejercicio que ayude a controlar la
respiración hasta la postura invertida más complicada, reduce la cantidad de
cortisol en el cerebro. El cortisol es una hormona que se dispara cuando
estamos nerviosos.
Además,
en situaciones de estrés, se activa la amígdala, responsable de emociones
básicas tales como la rabia o el miedo y se reduce la actividad de la corteza
prefrontal, encargada de gestionar el autocontrol y la disciplina.
Varios
estudios demuestran que, a través de la práctica regular del yoga, los niveles
de cortisol caen, lo que ayuda a mantener a raya el estrés y todas las reacciones
químicas asociadas a este.
Incluso
después de una sola sesión de yoga, se han llegado a tomar muestras de saliva
que demuestran una reducción de los niveles de cortisol.
Mejora la
memoria y el aprendizaje
En la
Facultad de Medicina de Harvard han descubierto que, después de dos meses de
practicar yoga, aumenta la densidad de la materia gris en el hipocampo. Los
investigadores afirman que la densidad de esta parte de la mente lleva a
aumentar la conciencia y a mejorar tanto la memoria como la capacidad de
aprendizaje.
Igualmente,
se ha observado que se producen cambios en la amígdala, la parte del sistema
límbico responsable de controlar los niveles de ansiedad.
Por
consiguiente, estos estudios llegan a la conclusión de que, a mayor densidad de
la materia gris, mayor es la capacidad de aprender.
Antídoto
contra la depresión
Actualmente,
la respuesta al estrés suele pasar por recurrir a sustancias tan nocivas como
el alcohol, las drogas, el tabaco o los medicamentos, que tienen consecuencias
muy negativas para la salud física y mental.
Los
científicos que estudian el cerebro han descubierto un componente biológico
vinculado a la felicidad. Al parecer, las personas que se consideran más
felices tienen una corteza prefrontal izquierda más grande y activa. Esta es la
parte del cerebro asociada al estado de ánimo positivo. La activación de la
corteza prefrontal derecha se asocia a los sentimientos negativos.
Según un
estudio de la Universidad de Wisconsin, la meditación y el yoga aumentan la
actividad de la corteza prefrontal derecha, asociada a estados de ánimo
positivos.
Activa el
sistema nervioso parasimpático
El
sistema nervioso autónomo consta de dos divisiones: el sistema nervioso
simpático, que ayuda a responder y actuar en situaciones de estrés, y el
parasimpático, que ayuda a relajar.
El
sistema nervioso parasimpático es el mejor aliado y, como ha quedado
demostrado, el yoga estimula esta parte del cerebro facilitando la relajación y
ayudando a recuperar el equilibrio en la vida diaria.
Cuando es
el sistema nervioso parasimpático el que domina el cuerpo, se reducen el ritmo
cardiaco y la presión arterial y se incrementa el flujo sanguíneo a los órganos
internos.
Tomado de: https://www.msn.com/es-co/estilo-de-vida/moda-y-belleza/la-t%C3%A9cnica-que-permite-oxigenar-el-cerebro-y-mejorar-la-memoria-de-manera-natural/ar-AATHfBZ?ocid=msedgntp
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