lunes, 19 de septiembre de 2022

OPINION

 

Ante la sensacional bancada del partido petroconservador

Uribistas con Uribe. Santistas con Santos. Duquistas con Duque. Petristas con Petro.

Juan Lozano

Querides parlamentarios, parlamentarias y parlamentaries petroconservadores:

Bienvenides todes a nuestra primera reunión del nuevo partido petroconservador, lejos de la casa tradicional de Teusaquillo desde donde se fraguaron tantas infamias para esta patria ensangrentada, desigual y excluyente, pero esperanzada en que la paz total y el decrecimiento con equidad sanen las heridas ancestrales y nos conduzcan por los caminos promisorios que han permitido a Cuba, Venezuela y Nicaragua sacudirse de las férulas imperiales para reencontrar sus verdaderas raíces.

Hoy sesionamos desde este improvisado cambuche como un homenaje a los compañeros de la lucha popular que en buena hora han decidido ir por las tierras que desde siempre les han pertenecido. Pedimos perdón por la defensa airada de la propiedad privada que los mal llamados líderes históricos de este partido, camanduleros y anticuados habían asumido como propia.

Al terminar esta sesión los invitamos a que permanezcan unos minutos mientras se queman los óleos de unos señores que gobernaron con los extraños nombres de Mariano, Laureano, Belisario, Guillermo León y Misael, casi impronunciables para nuestros geniales ‘influencers’ que están elaborando el nuevo manifiesto ideológico a partir de la cartilla que nos han mandado de Palacio a través de las redes sociales. A medianoche, en ceremonia especial se arrojará a la hoguera el óleo de Andrés.

Y estamos siendo coherentes con las luchas de las últimas dos décadas. Somos el partido más consistente de la historia política reciente. Somos los únicos, las únicas y los úniques que nos hemos mantenido siempre como partido de gobierno. Fuimos uribistas con Uribe. Los más uribistas. Fuimos santistas con Santos. Los más santistas. Fuimos duquistas con Duque. Los más duquistas. Y ahora somos petristas con Petro. Los más petristas.

Y siempre hemos insistido en que nuestra colaboración patriótica a cada gobierno debe verse reflejada en las esquivas cuotas en la administración para garantizar que nuestros rebaños burocráticos puedan seguir pastando en las praderas del poder y los contratos. Solo así podremos proseguir en ese encuentro periódico exitoso con los tarjetones y los escrutinios. Recuérdenlo siempre, las banderas de un partido son prescindibles, intercambiables, modificables. La política es dinámica. Pero sin puestos no hay paraíso. Sin contratos no hay paraíso, y los votos en cada elección están más caros.

El cambio de nombre, el nuevo himno a ritmo caribe como homenaje a nuestra primera dama, el cambio del color azul conservador ya desteñido y percudido por nuestro potente arco iris multicolor y el cambuche agropecuario como sede de nuestros encuentros se nos han vuelto imperativos porque no somos los únicos dando estas adornadas volteretas. Ahora hay otros partidos en la onda del gobiernismo eterno disputando nuestro espacio y tenemos que demostrar que nosotros podemos ser más petristas que ellos. Más petristas que Roy... incluso, queridos copartidarios, si es necesario, más petristas que el propio Petro.

A quienes se han demorado enviándonos los listados de postulados para cargos y contratos, les recordamos que para todo hay que tener candidatos. Siempre listos para mandar una terna. Desde un portero hasta un ministro.

Para no abusar del tiempo, les recuerdo que nuestra próxima reunión de bancada será en vísperas de la votación de la tributaria y que el número de artículos que aprobemos será proporcional a la satisfacción que les estén brindando a nuestros compatriotas en su empeño de construir un mejor país desde los cargos públicos.

Óiganlo todos, que nos traten bien porque para eso somos gobierno. Y a mucho honor.

Que viva Colombia. Viva la paz total. Viva la reforma tributaria. Abajo el Esmad. Que desarmen a la Policía. Que el Ejército se dedique a sembrar especies nativas. Libertad y curules para algunos criminales. No más privilegios para los viejos pensionados. Gastemos hoy la plata de las pensiones de mañana. Abajo la Colombia feudal.

¡Que viva nuestro gran partido petroconservador!

Tomado de: https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/juan-lozano/columna-de-juan-lozano-ante-la-bancada-del-partido-petroconservador-703401

 

  

 

Licencia social

La construcción del Plan no debe pasar como algo de menor importancia.

Nancy Patricia Gutiérrez

Mientras en el escenario nacional se discute el impacto de la reforma tributaria, la relación con Venezuela, el freno de mano puesto a la fuerza pública y los acuerdos con ilegales, en los territorios se prepara la movilización de comunidades en torno a los diálogos regionales vinculantes, como mecanismo para construir el Plan nacional de desarrollo (PND).

El PND es la carta de navegación para los próximos cuatro años. Ahí se definen lineamientos de políticas públicas que deberán expedirse, así como decisiones legislativas con vigencia en el cuatrienio, contadas a partir de su sanción.

Para la elaboración del instrumento de planeación más importante de todos los gobiernos, se ha convocado a los “diálogos regionales vinculantes”, cuya apertura se dio el pasado viernes luego de la primera alocución presidencial en la que se hizo llamado a todos los sectores de la población, autoridades regionales y empresarios, para que definan de manera conjunta las prioridades que guiarán la acción del Estado, con un enfoque territorial sobre la base de lo social, económico y ambiental.

La construcción del Plan no debe pasar como algo de menor importancia. Será la ley que aterrizará el marco político en el que debe moverse el Gobierno, definirá las acciones del Estado y las opciones que tendrá el sector privado para sus actividades empresariales.

Por eso es necesaria la participación de empresarios de todos los tamaños y especialidades, para que den a conocer a los nuevos funcionarios gubernamentales (muchos de los cuales no tienen experiencia distinta a la academia y al activismo) las cifras e impactos sociales, económicos y ambientales que se derivan de la formalidad y la legalidad de las actividades empresariales.

Profundizar en los escenarios de participación de la sociedad civil es un llamado creciente de ONU y OCDE a las empresas, para que desde el fortalecimiento de la conducta empresarial responsable se logre una mejor conexión con quienes habitan los territorios en donde se adelantan sus actividades.

Son muchos los casos de éxito en los que la articulación sociedad civil-estado-empresa (directivos y trabajadores) identifican posibles impactos negativos en la cadena productiva o riesgos sociales y de garantía de derechos humanos en las poblaciones de su área de influencia, que los llevan al “todos ponen” con el fin de generar bienestar colectivo en las comunidades.

La agenda 2030 de los objetivos del Desarrollo Sostenible ha sido la apuesta a nivel global de un desarrollo económico sostenible, construido a partir de la heterogeneidad, el diálogo social y el consenso. Este último necesario para que las actividades productivas cuenten con la licencia social que garantiza la paz y la convivencia, en medio de las diferencias.

Miopes son los funcionarios y políticos que creen que se debe dialogar exclusivamente con los seguidores; y también los empresarios que prefieren aislarse, porque consideran que no hay nada que hacer con un Gobierno hostil. Es el momento de demostrar el impacto positivo que el desarrollo sostenible genera en millones de personas de todas las condiciones socio económicas.

Las autoridades territoriales están igualmente llamadas a defender a sus empresarios, grandes y pequeños y a sus emprendedores, porque también se equivocan quienes tienen la tentación de ponerse a tono con un discurso que privilegia la ilegalidad, la informalidad y la anarquía. Parodiando a Gandhi “hay que vivir correctamente, pensar correctamente y actuar correctamente”.

Si bien las 50 subregiones formadas desde el Gobierno nacional, para los diálogos en los que se definirá el Plan nacional de desarrollo, no coincide con la división política-administrativa de los departamentos, obliga a que se convoquen gobernadores y alcaldes a sintonizarse con comunidades y empresarios, de manera que lo que llegue al Congreso de la República para su aprobación, tenga una fuerza basada en la concertación real y no en el discurso ideológico o político del momento, porque el impacto es de largo plazo.

Tomado de: https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/nancy-patricia-gutierrez/columna-de-nancy-patricia-gutierrez-licencia-social-703409

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