Ante
la sensacional bancada del partido petroconservador
Uribistas
con Uribe. Santistas con Santos. Duquistas con Duque. Petristas con Petro.
Juan
Lozano
Querides
parlamentarios, parlamentarias y parlamentaries petroconservadores:
Bienvenides
todes a nuestra primera reunión del nuevo partido petroconservador, lejos de la
casa tradicional de Teusaquillo desde donde se fraguaron tantas infamias para
esta patria ensangrentada, desigual y excluyente, pero esperanzada en que la
paz total y el decrecimiento con equidad sanen las heridas ancestrales y nos
conduzcan por los caminos promisorios que han permitido a Cuba, Venezuela y
Nicaragua sacudirse de las férulas imperiales para reencontrar sus verdaderas
raíces.
Hoy
sesionamos desde este improvisado cambuche como un homenaje a los compañeros de
la lucha popular que en buena hora han decidido ir por las tierras que desde
siempre les han pertenecido. Pedimos perdón por la defensa airada de la
propiedad privada que los mal llamados líderes históricos de este partido,
camanduleros y anticuados habían asumido como propia.
Al
terminar esta sesión los invitamos a que permanezcan unos minutos mientras se
queman los óleos de unos señores que gobernaron con los extraños nombres de
Mariano, Laureano, Belisario, Guillermo León y Misael, casi impronunciables
para nuestros geniales ‘influencers’ que están elaborando el nuevo manifiesto
ideológico a partir de la cartilla que nos han mandado de Palacio a través de
las redes sociales. A medianoche, en ceremonia especial se arrojará a la
hoguera el óleo de Andrés.
Y
estamos siendo coherentes con las luchas de las últimas dos décadas. Somos el
partido más consistente de la historia política reciente. Somos los únicos, las
únicas y los úniques que nos hemos mantenido siempre como partido de gobierno.
Fuimos uribistas con Uribe. Los más uribistas. Fuimos santistas con Santos. Los
más santistas. Fuimos duquistas con Duque. Los más duquistas. Y ahora somos
petristas con Petro. Los más petristas.
Y
siempre hemos insistido en que nuestra colaboración patriótica a cada gobierno
debe verse reflejada en las esquivas cuotas en la administración para garantizar
que nuestros rebaños burocráticos puedan seguir pastando en las praderas del
poder y los contratos. Solo así podremos proseguir en ese encuentro periódico
exitoso con los tarjetones y los escrutinios. Recuérdenlo siempre, las banderas
de un partido son prescindibles, intercambiables, modificables. La política es
dinámica. Pero sin puestos no hay paraíso. Sin contratos no hay paraíso, y los
votos en cada elección están más caros.
El
cambio de nombre, el nuevo himno a ritmo caribe como homenaje a nuestra primera
dama, el cambio del color azul conservador ya desteñido y percudido por nuestro
potente arco iris multicolor y el cambuche agropecuario como sede de nuestros
encuentros se nos han vuelto imperativos porque no somos los únicos dando estas
adornadas volteretas. Ahora hay otros partidos en la onda del gobiernismo
eterno disputando nuestro espacio y tenemos que demostrar que nosotros podemos
ser más petristas que ellos. Más petristas que Roy... incluso, queridos
copartidarios, si es necesario, más petristas que el propio Petro.
A
quienes se han demorado enviándonos los listados de postulados para cargos y
contratos, les recordamos que para todo hay que tener candidatos. Siempre
listos para mandar una terna. Desde un portero hasta un ministro.
Para
no abusar del tiempo, les recuerdo que nuestra próxima reunión de bancada será
en vísperas de la votación de la tributaria y que el número de artículos que
aprobemos será proporcional a la satisfacción que les estén brindando a
nuestros compatriotas en su empeño de construir un mejor país desde los cargos
públicos.
Óiganlo
todos, que nos traten bien porque para eso somos gobierno. Y a mucho honor.
Que
viva Colombia. Viva la paz total. Viva la reforma tributaria. Abajo el Esmad.
Que desarmen a la Policía. Que el Ejército se dedique a sembrar especies
nativas. Libertad y curules para algunos criminales. No más privilegios para
los viejos pensionados. Gastemos hoy la plata de las pensiones de mañana. Abajo
la Colombia feudal.
¡Que
viva nuestro gran partido petroconservador!
Tomado
de: https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/juan-lozano/columna-de-juan-lozano-ante-la-bancada-del-partido-petroconservador-703401
Licencia
social
La
construcción del Plan no debe pasar como algo de menor importancia.
Nancy
Patricia Gutiérrez
Mientras
en el escenario nacional se discute el impacto de la reforma tributaria, la
relación con Venezuela, el freno de mano puesto a la fuerza pública y los
acuerdos con ilegales, en los territorios se prepara la movilización de
comunidades en torno a los diálogos regionales vinculantes, como mecanismo para
construir el Plan nacional de desarrollo (PND).
El
PND es la carta de navegación para los próximos cuatro años. Ahí se definen
lineamientos de políticas públicas que deberán expedirse, así como decisiones
legislativas con vigencia en el cuatrienio, contadas a partir de su sanción.
Para
la elaboración del instrumento de planeación más importante de todos los
gobiernos, se ha convocado a los “diálogos regionales vinculantes”, cuya
apertura se dio el pasado viernes luego de la primera alocución presidencial en
la que se hizo llamado a todos los sectores de la población, autoridades
regionales y empresarios, para que definan de manera conjunta las prioridades
que guiarán la acción del Estado, con un enfoque territorial sobre la base de
lo social, económico y ambiental.
La
construcción del Plan no debe pasar como algo de menor importancia. Será la ley
que aterrizará el marco político en el que debe moverse el Gobierno, definirá
las acciones del Estado y las opciones que tendrá el sector privado para sus
actividades empresariales.
Por
eso es necesaria la participación de empresarios de todos los tamaños y
especialidades, para que den a conocer a los nuevos funcionarios gubernamentales
(muchos de los cuales no tienen experiencia distinta a la academia y al
activismo) las cifras e impactos sociales, económicos y ambientales que se
derivan de la formalidad y la legalidad de las actividades empresariales.
Profundizar
en los escenarios de participación de la sociedad civil es un llamado creciente
de ONU y OCDE a las empresas, para que desde el fortalecimiento de la conducta
empresarial responsable se logre una mejor conexión con quienes habitan los
territorios en donde se adelantan sus actividades.
Son muchos los casos de éxito en los
que la articulación sociedad civil-estado-empresa (directivos y trabajadores)
identifican posibles impactos negativos en la cadena productiva o riesgos
sociales y de garantía de derechos humanos en las poblaciones de su área de
influencia, que los llevan al “todos ponen” con el fin de generar bienestar
colectivo en las comunidades.
La
agenda 2030 de los objetivos del Desarrollo Sostenible ha sido la apuesta a
nivel global de un desarrollo económico sostenible, construido a partir de la
heterogeneidad, el diálogo social y el consenso. Este último necesario para que
las actividades productivas cuenten con la licencia social que garantiza la paz
y la convivencia, en medio de las diferencias.
Miopes son los funcionarios y
políticos que creen que se debe dialogar exclusivamente con los seguidores; y
también los empresarios que prefieren aislarse, porque consideran que no hay
nada que hacer con un Gobierno hostil. Es el momento de demostrar el impacto
positivo que el desarrollo sostenible genera en millones de personas de todas
las condiciones socio económicas.
Las
autoridades territoriales están igualmente llamadas a defender a sus
empresarios, grandes y pequeños y a sus emprendedores, porque también se
equivocan quienes tienen la tentación de ponerse a tono con un discurso que
privilegia la ilegalidad, la informalidad y la anarquía. Parodiando a Gandhi
“hay que vivir correctamente, pensar correctamente y actuar correctamente”.
Si
bien las 50 subregiones formadas desde el Gobierno nacional, para los diálogos
en los que se definirá el Plan nacional de desarrollo, no coincide con la
división política-administrativa de los departamentos, obliga a que se
convoquen gobernadores y alcaldes a sintonizarse con comunidades y empresarios,
de manera que lo que llegue al Congreso de la República para su aprobación,
tenga una fuerza basada en la concertación real y no en el discurso ideológico
o político del momento, porque el impacto es de largo plazo.
Tomado
de: https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/nancy-patricia-gutierrez/columna-de-nancy-patricia-gutierrez-licencia-social-703409
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