Diego Otero
Ingeniero
eléctrico de la Universidad de los Andes y PhD en Economía de la University of
Pennsylvania. Presidente de la Asociación Colombiana de Economía Crítica
(ACECRI) y miembro de la junta directiva de la Academia de Ciencias Económicas
(ACCE).
El problema de las
emisiones de GEI no se localiza en el sector energético en Colombia
Contradiciendo
las cifras, todavía los ambientalistas fundamentalistas insisten en que en
Colombia el problema de las emisiones de GEI se concentran en el sector
energético, y por eso solamente hablan de la transición energética, cuando las
cifras son claras en demostrar que el 60-65% (dependiendo de la fuente) de las
emisiones en Colombia se encuentra en la agricultura, la ganadería, la
silvicultura, el uso del suelo, los residuos y desperdicios. A nivel mundial,
el sector energético explica en promedio el 73% de las emisiones de GEI, contra
35-40% en Colombia.
Me da la
impresión de que estos ambientalistas se aprendieron un libreto de memoria y lo
siguen repitiendo como loros, haciéndose ciegos ante las cifras y los hechos
que ha traído el conflicto de la OTAN contra Rusia, que ha cambiado todo y que
ahora lo importante es la seguridad energética, aunque esto signifique volver
al carbón y a la energía nuclear.
Insisten e
insisten en hablar de la transición energética en Colombia, sin entender qué
significa esto y cuál es el verdadero papel del sector energético en las
emisiones y su posible reducción. Y, fuera de eso, nos autoflagelamos, pegamos
el grito en el cielo, somos culpables de la crisis climática, el planeta se va
a acabar por las emisiones de Colombia.
Con esto no se
quiere decir que no cumplamos con nuestra responsabilidad para ayudar a crear
un mundo sostenible, sino que son los países capitalistas desarrollados los
principales culpables del calentamiento global y que nuestra acción es de poca
influencia.
El sector
eléctrico colombiano produce muy pocas emisiones
Hay que
ratificar que no existe problema de emisiones en el sector eléctrico
colombiano, ya que la hidroelectricidad explica casi el 78% de la generación,
de ahí que su papel en las emisiones sea de solamente 5%. Así que hablar de
llegar a energías limpias en este sector no tiene sentido porque se tiene la
composición de la generación por fuentes adecuada. Además, con todos los
proyectos que están proceso de entrar, en hidroeléctricas, térmicas, solar y
eólica se va a llegar a una sobre instalación hasta el 2030. No hay necesidad
de montar más plantas solares y eólicas, así que no tiene sentido hablar que se
quiere hacer una transición hacia energías limpias. Afirmarlo, es desconocer la
realidad de las cifras. El sector eléctrico colombiano tiene la mezcla de
fuentes energéticas correcta, como ningún país en el mundo.
Hay que dejar
la obsesión patológica por las plantas solares y eólicas, excepto para
situaciones especiales como sustituir el GLP en las zonas rurales para cocinar.
Excluyendo el sector eléctrico, el resto del sector energético explica el 35%
de las emisiones, de las cuales casi el 13% es del sector transporte, para el
cual su descarbonización debe darse con la ampliación del carro eléctrico y
otra serie de medidas. O sea, vamos en 22%.
El gas natural
(9% de las emisiones) que se utiliza en los hogares y los sectores productivos
para cocción, calentamiento de agua y producción de calor no se puede sustituir
fácilmente, dado que la sustitución por energía eléctrica es super costosa y
tardaría décadas en resolverse. Tenemos un remanente de emisiones, entonces, de
13%.
Por emisiones
fugitivas en gasoductos y oleoductos se emite fundamentalmente gas metano (5%),
y le corresponde a Ecopetrol y a las empresas de gas natural tratar este
problema de emisiones. En esta forma, queda un 8% de consumo de carbón y
combustibles que pueden sustituirse por gas natural y electricidad.
En resumen,
excluyendo el sector eléctrico y el consumo de gas, queda un 21% de emisiones
por transporte, emisiones fugitivas y uso de carbón y derivados no
correspondientes a utilización en transporte, que tardará décadas en eliminarse
totalmente por las dificultades de hacer el cambio en el sector transporte. Y
esto no se hace con energías solar y eólica.
El papel de
Colombia en el cambio climático
Veamos unas
cifras para comprender cual es el papel de Colombia en el cambio climático.
Emisiones de
CO2 por combustibles y uso en la industria en toneladas
Mundo 36,1 miles de
millones
Colombia 89,1 millones
Participación 0,25%
Total de
emisiones de gases de efecto invernadero 2019
Mundo 51,21 miles de
millones
Colombia 275 millones
Participación 0,57%
Participación
(%) de emisiones en el mundo por tipo de gas 2019
CO2 3,47
CH4 1,48
NOX 0,42
Per cápita de
emisiones para Colombia en 2019, en toneladas
Per cápita de
CO2 3,34
del cual 1,75 por combustibles
Per cápita de
metano 1,57
Per cápita de
NOX 0,46
Total 5,37
Consumo de
energía eléctrica per cápita, en kilovatios -hora
Mundo 3106 kWh en 2019
Colombia 1615 kWh 2021
El papel de Colombia en todo tipo de emisiones es
de apenas el 0,57% del mundo y las emisiones per cápita están por debajo de la
mayoría de los países. Además, el consumo de energía total y de energía
eléctrica per cápita es bajo.
Las emisiones
en Colombia por sector y tipo de gas
En el cuadro 1 se presentan para 2019 las emisiones de Gases de Efecto Invernadero por tipo de gas y sector.
Por tipo de
emisión, las del CO2 explican el 64,5%, las de metano el 27,5% y las de óxido
nitroso el 8,0%.
Por CO2, el uso del suelo, o sea, la deforestación
es el mayor emisor, seguido por el transporte, la manufactura, la construcción
y la industria.
La agricultura es el mayor emisor de metano por la ganadería, seguida por los residuos y desechos y las emisiones fugitivas.
En Óxido
nitroso, la agricultura explica el 89,65 del total, seguida por los residuos y
desechos.
Hay que crecer
Los colombianos
no consumen tanta energía como el resto del mundo, ya sea de electricidad o de
energéticos. Cualquier comunidad requiere un consumo mínimo de energía
eléctrica, de gas natural y de combustibles para las diversas actividades
sociales que son necesarias para la vida, como iluminarse, cocinar, calentar
agua, movilizarse y tener temperaturas agradables para evitar el calor y el
frío.
Además, hay que mejorar la salud, aumentar la cobertura educativa, la vivienda, construir vías rurales, mejorar la navegación fluvial, construir ferrocarriles, sistemas de transporte moderno público, investigar, controlar las inundaciones, la erosión, reindustrializarse y aumentar la producción agropecuaria para lograr la autosuficiencia. Y para todo esto se necesita energía.
Bueno, para lograr esto es urgente crecer, no
decrecer. Colombia no es Francia, ni Alemania, ni Bélgica, ni Suiza. Somos un
país medianamente desarrollado con muchas necesidades, así que aceptar la idea
eurocéntrica de algunos autores de decrecer no se aplica para Colombia.
No es claro que haya que decrecer en Colombia. El Norte es diferente al Sur. Aquí hay que crecer para dar respuesta a las necesidades energéticas y de bienestar social. Lo que se puede aplicar al Norte no siempre es correcto en el Sur.
Crear un
pensamiento latinoamericano
Hay que
liberarnos del eurocentrismo, por ejemplo, de Latouche, Mazzucato y Sacks, que
ahora aparecen como redentores, cuando hay otros autores más interesantes y
cercanos a nosotros.
Ahora nos
quieren meter a Mazzucato como una gran economista, con grandes ideas. Por
favor, eso es olvidar a los clásicos, a Keynes, a los marxistas y a los
postkeynesianos que mucho antes han hablado del papel del Estado en el
desarrollo y la investigación. Igualmente, de los partidarios de la corriente
ecosocialista como Michel Lowy, Bastani y Malm. Y resulta que ahora esta señora
Mazzucato es un genio, que descubrió el agua tibia, que descubrió el papel
importante del Estado.
Debemos volver
a lo nuestro, a nuestros pensadores, a Prebisch, Mariátegui, Sunkel, Theotonio
dos Santos, Vasconcelos, Jesús Silva Herzog, a nuestros novelistas y pintores,
a los líderes de la independencia, a Bolívar, San Marín, O’Higgins, Artigas,
Madero, José Antonio Galán.
Hay que
olvidarnos de los europeos y anglosajones y crear nuestras propias visiones de desarrollo y luchar por
la unidad Latinoamérica.
Ahora pienso en
el daño que nos hacemos enviando al exterior a tantos muchachos a estudiar
ciencias sociales, para que lleguen imbuidos de las ideas del imperio y de los
antiguos colonizadores e imperialistas.
Diferente es que vayan a estudiar física, química, sistemas,
ingenierías. De ahí la importancia de
montar doctorados de todo tipo en Colombia para eliminar el coloniaje cultural.
Hay otras
posiciones sobre el tema del crecimiento, que vienen de las corrientes
marxistas y ecosocialistas. El problema no está en el consumo, sino en el
capitalismo, en la necesidad del capital de acumular y acumular, en la
necesidad de producir ganancias que lleva a producir lo que sea con tal de
crear plusvalía o valor.
Señora ministra
de Minas y Energía, Colombia necesita crecer, necesitamos ser autosuficientes
en energía y, si podemos tener excedentes, pues aprovecharlos ahora porque más
tarde la situación cambiará. Ningún país del mundo está hablando de no
explorar, de acabar con la minería. El hambre por gas, petróleo y carbón está
en su furor.
El problema no
es el extractivismo, sino el mal uso de los recursos. Noruega, Holanda, los
Estados Unidos, Inglaterra, Bolivia, los países árabes, Chile, Francia, Rusia,
China, explotan recursos energéticos y mineros y han crecido y mejorado el
bienestar de sus ciudadanos. Ahora, el mundo no puede vivir sin productos
mineros, ni de energía; la sociedad del siglo XXI requiere de estos productos.
No explotarlos es regresar a la Edad Media. Pero, por supuesto hay que
explotarlos respetando el medio ambiente.
Señores
ambientalistas fundamentalistas, dejen sus teorías que están contra los hechos
y las cifras. El mundo cambió totalmente con el conflicto entre la OTAN y
Rusia. Hoy Rusia es rica por sus recursos naturales que necesita el mundo y
esto se dará durante varios decenios. Dejen atrás todos los fundamentalismos de
esas ONGs europeas y anglosajonas. Pensemos en Colombia, con nuestros propios
ojos y visiones.
El mundo cambió y Colombia es diferente. Colombia no es Francia, ni Suiza, ni Holanda, ni los Estados Unidos. Colombia es Colombia. Colombia es Latinoamérica. No somos europeos, somos una mezcla de todo tipo de razas, culturas, biodiversidad, somos afros, indígenas, mestizos, blancos, árabes, judíos, asiáticos, africanos y aún de sangre de los colonizadores europeos.
Conclusiones
Lo repito por
enésima vez: el problema de las emisiones en Colombia no está en el sector
energético sino en la agricultura, la ganadería, la deforestación y los
residuos y desechos que explican en conjunto entre el 60% y el 65% de las
mismas.
En segundo
lugar, el sector eléctrico no explica más del 5% de las emisiones. Es un sector
con una mezcla de fuentes bastante adecuada.
En tercer
lugar, el transporte explica casi el 13% de las emisiones, pero su reducción
tomará décadas porque la tecnología debe mejorar y los costos bajar. El cambio
es complejo porque implica demasiadas variables para tener en cuenta.
En cuarto
lugar, Colombia, como parte del Sur, es muy diferente al Norte. Tenemos
demasiadas necesidades de todo tipo por resolver, y si no crecemos nos
quedaremos en la pobreza.
En quinto
lugar, hay que crear nuestro propio pensamiento, dejar el eurocentrismo. Los
problemas y soluciones para Colombia y Latinoamérica son muy diferentes que los
de los países capitalistas desarrollados.
Finalmente, ha entrado en la discusión otro concepto eurocéntrico, la llamada teoría del decrecimiento, con poco apoyo en la academia mundial, hecha para los europeos y anglosajones, por franceses y estadunidenses. Más interesante y con apoyo político es el ecosocialismo, la unión de la ecología con el socialismo, cuyos defensores critican en general a los amigos del decrecimiento, porque esa receta de no crecer para el Sur es condenarlos a un perpetuo subdesarrollo y retroceso.
Tomado de: https://mascolombia.com/sigue-la-confusion-sobre-la-llamada-transicion-energetica/
Nota: Un gas de
efecto invernadero (GEI) es un gas que absorbe y emite radiación dentro del
rango infrarrojo.
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