El
senador denuncia ‘mico’ en la nueva forma de valorar el patrimonio.
El senador
Miguel Uribe Turbay, ponente de la tributaria, viene en la lucha para que el ministro de
Hacienda escuche sus advertencias sobre efectos adversos de la reforma. “El
Gobierno ha cogido el camino fácil: cobrarles a los mismos de siempre, con lo
que va a aumentar el desempleo, la informalidad, la evasión y la inversión”,
asegura. Denuncia “mico” en la nueva forma de valorar el patrimonio.
¿Ya sabe para qué quiere el Gobierno
toda esa plata de la reforma tributaria?
Se lo he preguntado en público y en
privado al ministro (José Antonio) Ocampo, y no lo sabe todavía. Es evidente
una gran improvisación con esta reforma. Lanzaron inicialmente globos de una
reforma de 70 billones, para terminar con una de 25 billones...
Pero muchos actores
gremiales han dicho que el Gobierno debería contentarse con un recaudo
adicional de 8 billones…
Pero
el ministro mantiene la meta en 25. Eso no solamente demuestra terquedad e
intransigencia, sino un ánimo en contra del crecimiento económico. Es evidente
que la reforma tributaria, tal y como va originalmente, aumentará la pobreza en
Colombia.
¿Por
qué? ¿Usted cree que va a apagar la economía?
No me cabe la menor duda. Pone en riesgo más de
dos millones de empleos; Colombia será el país menos competitivo para invertir
de la Ocde; y, adicionalmente, aumentará el costo de la inversión, y disminuirá
el empleo, y si el empleo disminuye, aumenta la pobreza. Por otro lado, golpea
a todos los colombianos sin distinción alguna. Es más, el Instituto Tributario
de la Universidad Javeriana, el mismo donde trabajaba el actual director de la
Dian, asegura que quienes más van a asumir como porcentaje de su ingreso el
costo de la reforma tributaria serán las personas que ganen menos de 165.000
pesos mensuales, por cuenta de los entre comillas ‘impuestos saludables’ a las
bebidas azucaradas y a los alimentos ultraprocesados.
Dijeron
que esta reforma no iba a tocar a los pobres, pero claro que lo harán, con la
disculpa de llevarlos a hábitos más saludables de alimentación…
Cierto. Pero además golpeará a las personas de menores ingresos y a la clase
media porque va a haber sin duda menos empleo; el costo de vida será más alto
para todos, y al crear esta doble tributación, sumado el impuesto al patrimonio
y la eliminación de los beneficios tributarios, llevarán a que la tarifa
combinada socio-sociedad en Colombia sea de más del 60 %, convirtiéndose en la
más alta de la Ocde.
Uno
de los problemas de esta reforma tributaria es que pone a repartir la menor
pobreza de unos con la mayor pobreza de otros. Si son 40.000 ‘privilegiados’
sobre los que recae el aparato tributario, pues este es un país muy pobre. Y no
se está pensando más bien en que haya más riqueza para que se pueda repartir
mejor.
Es así. Y el error que comete el Gobierno es que piensa que la única manera de
combatir la desigualdad es quitándoles a los que tienen, y no, más bien,
combatir la desigualdad focalizando el gasto. Buena parte de esta desigualdad
tiene que ver con la destinación del gasto, no con el recaudo. Les he insistido
al ministro y al Gobierno que la mejor reforma tributaria es la que promueve el
crecimiento económico, combate la evasión y el contrabando, y promueve
políticas de austeridad. Esta reforma se basa en todo lo contrario. Hoy,
Gustavo Petro va a recibir más de 20 billones de recaudo adicional, que no
tenía previsto; 16 billones de utilidades, por lo menos, de Ecopetrol; son unos
ingresos realmente extraordinarios porque, por ejemplo, del sector minero, que
normalmente aporta 5 billones al año, va a recibir 14 al año, que no tenía
previstos el Gobierno, gracias al crecimiento económico. Pero, por el otro
lado, deja por fuera una política y un compromiso claros contra la evasión y el
contrabando, que pueden sumar más de 80 billones al año. Y no tiene una sola
medida de austeridad. Es decir, el Gobierno ha cogido el camino fácil:
cobrarles a los mismos de siempre, con lo que va a aumentar el desempleo, la
informalidad y la evasión.
Y a crecer el Estado…
Seguir creciendo el Estado y la
burocracia estatal.
En resumen, ¿cuáles son
para usted los puntos críticos de esta reforma?
Hay
varios. Por una parte, están los puntos críticos que desincentivan la inversión
y destruyen el empleo, como dividendos, ganancia ocasional e impuesto al
patrimonio. Primero, dividendos. Con una doble tributación, se van a poner por
las nubes las tasas. La ganancia ocasional llevará a que se disparen la evasión
y la elusión. Hay que recordar que, en el 2012, el Gobierno bajó la tarifa del
30 % al 10 % sobre la ganancia ocasional, y el recaudo se aumentó por seis. Y,
por último, en el patrimonio nos pretenden meter un mico. Y es que para
calcular la tarifa del impuesto van a cambiar la manera de valorar el
patrimonio, teniendo en cuenta el valor intrínseco o valor comercial de las
acciones, según el caso.
O sea, ingresos por los
que usted ya tributó se los suman a su capital para que entren dentro del
impuesto al patrimonio…
Así
es. Entonces, al valorar de una manera diferente el patrimonio, usted está
especulando sobre la riqueza de las personas, por una parte; es decir, va a
aumentar sustancialmente el patrimonio sin que necesariamente se hayan
realizado esos ingresos. Entonces, de un lado se va a especular, y del otro, se
van a tener en cuenta, para aumentar ese patrimonio, activos, inmuebles y
utilidades retenidas en las empresas, que ya pagaron impuestos. Eso puede
motivar un cambio de residencia fiscal, y lo que está pasando hoy, que es muy
grave, una fuga de capitales. Solo personas naturales han sacado más de 2.000
millones de dólares en los últimos dos meses, por la inseguridad jurídica y por
la persecución que hoy parecieran tener las personas que tienen algún tipo de
patrimonio. Ese es un punto crítico, que desincentiva la inversión y destruye
el empleo. Hay otro punto crítico, que es la eliminación de ciertos beneficios,
que va a golpear fuertemente no solo la economía, sino a las clases populares.
Por ejemplo, la eliminación de las exenciones para la construcción de VIS,
vivienda de interés social, que representa por lo menos la pérdida de la
construcción de 100.000 viviendas al año y pone en riesgo 408.000 empleos. Esos
incentivos que se eliminan van a terminar, en este caso, aumentando el precio
de la vivienda, promoviendo la informalidad y generando desempleo.
Y
acabando con el mercado de la finca raíz…
De
acuerdo. Y, finalmente, otro punto crítico es la persecución a la industria de
hidrocarburos y minería, que son fuente de los principales recursos del Gobierno.
Pero, además, deben servir para financiar la transición energética y las
energías alternativas, que tanto predica el Gobierno, y que cuestan mucha
plata.
Aunque nuestras emisiones
de CO2 son muy bajitas...
Sí,
y el Gobierno parece no haber entendido que el enemigo no son los sectores,
sino las emisiones. Entonces está pegándose un tiro en el pie, porque con este
nivel de impuestos y costos adicionales a este sector se va a llevar a que
rápidamente se desestimule la inversión y la reinversión en estos sectores, y
en los próximos años vamos a tener menos ingresos por esa vía. Lo que va a
hacer que Colombia, muy pronto, tenga un hueco adicional en sus finanzas
públicas.
Los economistas que
insisten en que la reforma no es estructural anotan que no tiene relación con
el gasto ni con la reforma laboral ni con la política social; tampoco tiene en
cuenta el impacto en el empleo. ¿Eso es cierto?
Por
supuesto. Este gobierno ha enviado muchos mensajes equivocados al mercado y,
por ende, los sectores productivos hoy están básicamente bajo la incertidumbre.
Ese costo pronto se va a empezar a notar, porque hay señales de inseguridad
jurídica. Además, a esta reforma tributaria se sumará la reforma laboral, que
en vez de flexibilizar el mercado lo volverá más rígido y más costoso. Y se
suma la especulación del aumento del salario mínimo para el próximo año. Y se
suma la confrontación sobre la tenencia de tierras. Y, por supuesto, se suma la
persecución a las fuentes principales de ingresos del país, hidrocarburos y minería.
En ese orden de ideas, si uno suma el efecto de todos esos mensajes, lo que se
crea es una incertidumbre que al final hace que la plata salga corriendo del
país y se vuelva más costoso invertir, lo que llevará a que haya menos empleo y
más pobreza.
¿Hay alguna manera de
salvar la integridad de las pensiones que ya se causaron? ¿Y que los nuevos
impuestos solo graven las que no se han causado, para no afectar derechos
adquiridos sobre unos ahorros de toda una vida?
Ponerles impuesto a las pensiones es
inconstitucional, y, adicionalmente, injusto, porque las personas ya tributaron
por los ingresos que les permitieron ahorrar. Este gobierno debería estar
focalizado en generar estabilidad para la vejez, en lugar de ponerle un
impuesto a la vejez. Debería estar pensando en darles
estabilidad a quienes hoy no la tienen, y no en quitársela a quienes con tanto
esfuerzo la han conseguido. Y, además, le he resaltado al Gobierno que es un
engaño sostener que solo pensiones de 10 millones o superiores van a estar
gravadas. Porque para que se cumpla esa condición, los pensionados no pueden
tener ningún otro ingreso adicional…
¿Por
qué?
Porque
solo están exentos $5’600.000 de la pensión, el resto le suma como ingreso
constitutivo de renta, y si usted tiene otro ingreso, parte de su pensión puede
terminar siendo gravada, del 19 % al 39 %.
El ministro del Interior, (Alfonso)
Prada, salió la semana pasada con esta frase que pocas horas después rectificó,
pero quedó dicha: ‘… necesitamos el apoyo popular y el apoyo del pueblo,
incluso la movilización popular para decirle al Congreso que necesitamos plata
para salir de esta. Y el que entendió, entendió…’.
¿Usted qué entendió?
Que
el chantaje ya empezó. Los que gobiernan hoy Colombia destruyeron el país hace
unos años, para evitar una reforma tributaria. Y hoy, paradójicamente,
pretenden volver a incendiarlo para imponer otra reforma, la de ellos. No
entiendo el afán del Gobierno para atropellar el debate de una reforma negativa
para Colombia, a través de la presión social, de la publicidad oficial, como
hemos visto hoy en diferentes medios, y adicionalmente con el mensaje de
urgencia. Como lo dije al comienzo, el Gobierno no sabe para qué es la plata, y
es la primera reforma tributaria que se discute sin ni siquiera haber tenido
claridad sobre el presupuesto general. Lo que queda claro es que quiere plata y
es para hacer política.
El
ministro de Hacienda se ha mostrado muy dispuesto a oír. ¿Así le ha parecido?
He
tenido oportunidad de conversar con él en público y en privado y siempre ha
tenido la voluntad de escuchar, y veo que algunas de nuestras posturas están
teniendo éxito. El ministro, si bien no se ha comprometido en cifras, se
muestra dispuesto a llegar a unas que podrían ser menos lesivas para el
crecimiento económico.
¿Por qué se puso tan bravo
con usted cuando le dijo que esta reforma pretende acabar con los empresarios?
¿Se le fue la mano con ese comentario?
No
estoy acusando al ministro, sino evidenciando los efectos de la tributaria,
como lo hacen los gremios. Promovimos desde el partido una audiencia pública,
incluso antes de la de las comisiones económicas, en la que el 100 % de los
gremios se manifestaron en contra de esta reforma. Entonces, el ministro debe
molestarse con los sectores productivos, que son los que están hoy exponiendo
los efectos negativos. La mejor reforma tributaria es la que protege el
crecimiento económico, combate la evasión y el contrabando, y promueve la
austeridad. Esta reforma tributaria hace lo contrario. Promueve la
informalidad, llevará al desempleo y acaba la inversión.
¿Si
le entiendo, todavía tiene confianza de poder cambiarle su rumbo en puntos
clave?
Sin
duda. Para esta reforma en el Congreso debe haber unas líneas rojas. Si el
Gobierno se empeña en imponer una reforma tributaria negativa como esta, por lo
menos debemos garantizar que los efectos sean lo menos lesivos posible, y que
se mantengan los estímulos a la inversión. Por ejemplo, en dividendos, no debe
haber aumento, para garantizar que la tasa combinada de tributación
socio-sociedad siga siendo competitiva, para no ahuyentar la inversión. En
ganancia ocasional, debe tenerse en cuenta que cada punto adicional genera
evasión y elusión. Si la suben, debe ser máximo al 15 %, para evitar evasión,
debe subir máximo al 15 %. Debemos evitar a toda costa el mico de la nueva
valoración del patrimonio, para no especular con la riqueza de las personas y
evitar el cambio de residencia fiscal. Debemos garantizar que los beneficios
tributarios, por ejemplo, los de la vivienda de interés social, del agro
colombiano, de los cafeteros, de las industrias creativas, especialmente el
cine y la industria audiovisual, y de la educación para los empleados y sus
familias, se mantengan, para que no haya una desinversión en estas áreas. Si
bien el sector de hidrocarburos y minería puede aportar un poco más, no debe
tener cargas desproporcionadas, pues estas terminarán destruyendo la única
posibilidad que tenemos para ser un país con energías alternativas. Finalmente,
esa reforma debe apuntar a combatir la evasión y recaudar por lo menos un 30 o
40 % de la evasión y tener un compromiso en autoridad.
MARÍA
ISABEL RUEDA
Tomado
de: https://www.eltiempo.com/politica/congreso/reforma-tributaria-senador-miguel-uribe-en-entrevista-con-maria-i-rueda-699838
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